Los parques de diversiones en Estados Unidos fueron los primeros en llevar de la teoría a la práctica lo que hoy se conoce como MERCADEO DE EXPERIENCIAS. La tendencia muestra que hoy en día, a mayor relación y mayor contacto, mayor va a ser la recordación de un producto o servicio. ¿Quién no ha querido subir de nuevo a la montaña rusa, sólo minutos después de haber bajado de ella y aún con los pelos de punta?
La idea básica de este tipo de mercadeo es lograr que el producto o servicio se distinga de una cantidad gigantesca de ofertas que son cada vez menos diferenciadas en calidad y precio. En otras palabras, las ventajas comparativas deben ser diferenciadoras en su totalidad, ya no basta simplemente que tengan la mezcla de mercadeo basada en las 4 p´s : producto, plaza, promoción y precio.
¿ Cómo empezar?
Comience diseñando la experiencia:
En la gran mayoría de los bienes y servicios, crear una experiencia inolvidable para el cliente es posible. Debemos partir de la base de que el cliente tiene una expectativa respecto del producto que desea adquirir según su necesidad, es decir, su experiencia está condicionada por ese principio. A partir de ahí se debe diseñar la experiencia o sensación que se quiera brindar. La experiencia debe integrar, si es posible, a la mayoría de los sentidos, para lograr generar sensaciones que involucren percepciones físicas y mentales y de esta forma obtener como resultado una recordación positiva. Este proceso debe estar enmarcado en la premisa de innovación y creatividad y puede hacerse desde el punto de venta como escenario de contacto hasta en los medios virtuales, estos últimos requieren un poco más de esfuerzo debido a su naturaleza unidireccional , he aquí un ejemplo: http://eu.wrangler.com/bluebell/#/collection